El barrio debe su nombre a William y Mary Brickell, quienes llegaron a Miami en 1871, casi tres décadas antes de la fundación oficial de la ciudad. Los Brickell establecieron un puesto comercial en la desembocadura del río Miami, donde abastecían al pueblo seminola y a los colonos dispersos que habitaban la zona pantanosa del sureste de Florida. Su propiedad, que se extendía a lo largo de lo que hoy es la avenida Brickell, se convirtió en una de las mayores propiedades privadas de lo que con el tiempo sería el condado de Miami-Dade.
Mary Brickell, en particular, desempeñó un papel fundamental en la configuración del destino del vecindario. Tras la muerte de William en 1908, subdividió las tierras familiares y comenzó a vender lotes, creando así el trazado urbano que aún define Brickell. Donó parcelas para carreteras, una escuela y una iglesia, asegurando que el vecindario se desarrollara como una comunidad cohesionada en lugar de un mosaico de propiedades aisladas.
La Avenida de las Mansiones (décadas de 1910 a 1960)
Durante la primera mitad del siglo XX, Brickell Avenue fue la dirección residencial más prestigiosa de Miami, un bulevar arbolado repleto de mansiones de estilo neomediterráneo, exuberantes jardines tropicales y fincas frente al mar. Familias con apellidos como Deering, Merrick y Pancoast construyeron allí grandes residencias, y la avenida se ganó la reputación de ser la "Calle de los Millonarios".
Varias de estas estructuras históricas aún se conservan, aunque quedan empequeñecidas por las torres que se han alzado a su alrededor. La más destacada es el Museo y Jardines Vizcaya, la espectacular villa de estilo renacentista italiano construida por el industrial James Deering entre 1914 y 1923. Si bien técnicamente se ubica justo al sur de Brickell, Vizcaya sigue siendo el referente cultural más importante del barrio y un reflejo de la riqueza que siempre ha atraído a esta zona de la Bahía de Biscayne.
El auge bancario (décadas de 1970 a 1990)
La transformación de Brickell, de barrio residencial a centro financiero, comenzó en la década de 1970, cuando bancos internacionales, sobre todo latinoamericanos, empezaron a establecer oficinas a lo largo de Brickell Avenue. Su proximidad al centro de Miami, su ubicación frente a la bahía y su estabilidad política en comparación con muchas capitales latinoamericanas lo convirtieron en una base ideal para las operaciones bancarias hemisféricas.
En la década de 1980, Brickell Avenue albergaba más de 100 oficinas bancarias internacionales, lo que le valió el apodo de "Wall Street del Sur". Citibank, HSBC, Banco Santander, Itaú y decenas de otras instituciones se alineaban a lo largo de la avenida en elegantes torres modernistas. La concentración de empresas de servicios financieros atrajo a bufetes de abogados, firmas de contabilidad y consultoras, creando un ecosistema de servicios profesionales que perdura hasta hoy.